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Visita de los alumnos a la Universidad y Ayuntamiento de Alcalá

Los alumnos de ambos cursos de 1º y 2º,  el 12 de junio, dentro de las actividades culturales previstas para el fin de curso, visitaron la Universidad de Alcalá, de la cual el CUD Madrid es centro adscrito a la Facultad  de Medicina, así como al casco histórico de la ciudad. Fueron recibidos por el Alcalde en el Ayuntamiento.

 

 

Maniobras de los alumnos del CUD-Madrid.

Mayo 2014.- Entre los días 26 y 29 de mayo de 2014 las Damas y Caballeros Cadetes de 2º curso de Medicina han realizado un ejercicio de Instrucción y Adiestramiento en el CNMT de Chinchilla, Albacete, inmersos en el ejercicio “White Snake” desarrollado por la BRISAN del ET.

Los objetivos para los Cadetes han sido repasar y profundizar los conceptos y prácticas del programa de I/A de Tiro, topografía e instrucción individual del combatiente. Además se ha tenido la ocasión de ver como una gran Unidad Sanitaria despliega las diferentes formaciones sanitarias de tratamiento, tácticas sobre el terreno y ver de cerca la realidad del trabajo que tendrán que desempeñar algún día en el futuro.

Los objetivos planteados fueron ampliamente alcanzados y el despliegue, vida y trabajo junto a una Gran Unidad ha sido muy provechoso para los alumnos de formación.

Carta de una alumna

Impresiones de una alumna

Por la Dama Cadete María Carreño Felices.

 

Características generales:

A grandes rasgos, esta nueva propuesta del Estado está prevista para 25 futuros médicos militares, de los cuales 10 plazas son para acceso directo -selectividad o módulo- y 15 para promoción interna -personal que ya pertenecía a las Fuerzas Armadas-.

Decir que seguimos el mismo plan de estudios que Alcalá de Henares, Universidad de la que dependemos. Tenemos su mismo plan de estudios, asignaturas, prácticas, créditos etc. Por ello, para llegar a ser médicos militares, tenemos que superar los 360 créditos del ECTS, además de los 76 créditos del plan de estudios de formación militar. Todo tiene lugar en la Escuela Militar de Sanidad (EMISAN) ubicada en Carabanchel, dentro del Grupo de Escuelas de la Defensa (GED), donde también se encuentra el Centro Universitario de la Defensa (CUD-Madrid).

La carrera se desarrolla en 6 años, tras los cuales tendremos que hacer nuestra especialidad durante aproximadamente unos 4 años más. Dichas especialidades serán las demandadas según necesidades de los Ejércitos en esos momentos. Fundamentalmente las 4 especialidades inherentes a la medicina militar o también llamadas especialidades críticas son: Traumatología, Cirugía General, Medicina Intensiva y Anestesia.

Al pertenecer a los cuerpos comunes, durante los primeros 3 años tomaremos contacto con cada uno de los 3 Ejércitos. En primero ha sido la Academia General Militar, en Zaragoza; en segundo será la Academia Naval Militar de la Armada, en Marín (Pontevedra); y en tercero será la Academia General del Aire, en San Javier (Murcia). Comienza y se desarrolla en el mes de septiembre pero, además, el primer año tiene lugar el “periodo de adaptación a la vida militar”, que en nuestro caso duró desde el 20 de agosto hasta el 30 de septiembre. En todo este tiempo, aprendes lo propio de cada Academia tanto a nivel físico como de estudios, concentrándose aquí la mayor parte de las asignaturas militares de los primeros 3 cursos. Ya en años posteriores cursaremos asignaturas más específicas del ámbito militar como Soporte Vital Avanzado en Combate, Medicina en Catástrofes, Triage, Medicina Pericial, Medicina Subacuática e Hiperbárica, Medicina Aeroespacial, Transporte sanitario en combate,  Atención Sanitaria en Ambiente NBQR…

Medicina militar:

Tras este breve resumen de las características generales y los planes de estudios de esta nueva carrera militar, hablaré un poco de mi experiencia en todos estos días.

 Ser médico militar significa sentir una doble vocación, la de ejercer una medicina diferente y tener la oportunidad de aprender y vivir experiencias que de ningún otro modo habrías tenido la posibilidad de hacer. No es necesario que procedas de una familia militar, en el proceso de selección no lo tendrán en cuenta. Pero sí es importante que de verdad quieras hacerlo, y tengas la valentía y decisión suficiente para presentarte a lo que puede ser el trabajo de tu vida. De los 21 estudiantes por acceso directo que nos encontramos, todos tuvimos la oportunidad de elegir entre estudiar medicina por lo civil o por lo militar. Y, algunos más convencidos que otros,  decidimos dar una oportunidad a lo que ahora es nuestra vida. Y cada día que pasa nos sentimos más y más afortunados de nuestra decisión y de lo que hemos conseguido. El hecho de que con tan solo 18 años -algunos más- recibamos un sueldo por hacer lo que nos gusta, y la inmejorable bienvenida a las Fuerzas Armadas, hace que estemos trabajando duro,  formándonos en todo lo posible e intentando no defraudar a nadie, para ser así los médicos militares en los que todas las miradas están puestas. Y que así todas las esperanzas que hay puestas en nosotros no queden en vano, cumpliendo con lo que un día fue una buena idea.

El proceso de selección, además de una gran experiencia, permite comprobar que estás preparado y mereces una de las plazas propuestas. Todo ello viene reflejado en las bases publicadas en el BOE que consta fundamentalmente de 3 partes: la  primera de ellas es una prueba de inglés dividida en 2 partes (ambas de 40 minutos) de comprensión y gramática; además de un test psicológico. Posteriormente 6 pruebas físicas, con unas marcas bastante factibles, que son: circuito de agilidad (pista americana), potencia tren superior (flexiones), potencia tren inferior (salto vertical), velocidad (50 metros), resistencia (1.000 metros) y soltura acuática (50 metros). Finalmente, todo termina con toda una mañana de reconocimiento médico, en las que te harán pruebas de todo tipo (análisis de sangre, análisis de orina, ecografía, TAG, traumatología, oftalmología, odontología…). Y si has conseguido pasar todas las pruebas, y además te encuentras en las primeras posiciones de la lista (ordenada por la nota de selectividad o de los módulos, ya que el proceso de selección solo se valora como apto o no apto), solo debes esperar unos días a recibir la llamada de un mando dándote la enhorabuena por ser seleccionado. A los pocos días, los afortunados reciben una lista de todo lo necesario para su estancia en la Academia General de Tierra en Zaragoza. Y así, empieza todo.

Todo comienza un 20 de agosto, en el que 19 de los 21 seleccionados por acceso directo nos presentamos en la que es ahora nuestra residencia. Los 3 seleccionados que no lo hicieron tuvieron sus motivos, y abrieron una puerta a 3 nuevos compañeros que se encontraban en reserva, y que días más tarde se incorporarían (ya en Zaragoza) con nosotros. La experiencia de Zaragoza necesitaría bastante tiempo para ser contada, pero se resume en 6 semanas que te permiten saborear lo que va a ser el resto de tu vida, o por lo menos en las misiones  internacionales correspondientes. Permiten llevarte un poco al límite, al principio más a nivel físico al madrugar, correr en ayunas, pasos ligeros con más peso de la cuenta a tu espalda, orden cerrado, defensa, pasar la pista de combate (por el día o por la noche), topográficas, tiro, instrucción nocturna… Al poco tiempo, a todo ello se sumaría el estudiar las correspondientes asignaturas militares, de las cuales nos examinaríamos en relativamente poco tiempo. Significaba compaginar un poco de lo hasta entonces hecho con clases y exámenes, sacando tiempo y durmiendo menos, para conseguir así poder seguir el ritmo.  Toda esta aventura concluiría con toda una semana de maniobras en San Gregorio. Pasando las noches en tiendas de campaña, comiendo de raciones de combate, y continuando entrenando nuestro cuerpo, pero ahora con algún que otro examen.

Se trata de una experiencia que te permite valorar todo lo que tienes, en la que descubres que los días pueden tener más de 24 horas y en la que vives muchas historias, siempre acompañados de tus compañeros. Y sería uno de los 3 últimos que entraron, quien el 2 de septiembre decidió renunciar a su plaza y continuar la carrera que ya había comenzado. Es por ello, que en el último momento la última vacante fue por ocupada, por una chica, que fijó definitivamente la nota de corte de esta primera promoción. Después de Zaragoza, volvimos a Madrid en un día un poco estresante, donde nos asignaron las habitaciones con nuestros compañeros de cuarto. Y hasta entonces aquí seguimos, con todas las facilidades que te puedas imaginar: pabellón, sala de musculación, pista de atletismo, pista de tenis, cantina, biblioteca, salas de estudio, reprografía, sala de informática…

Ya aquí en Madrid, nuestra vida es bastante más diferente. Tenemos un horario más o menos establecido, que nos permite formarnos como médicos (al igual que cualquier universidad) bajo un régimen militar. Seguimos por tanto una vida universitaria diferente a la mayoría; acostumbrados a madrugar, no se cuestiona nuestra asistencia a clase, ni nuestra perfecta uniformidad ni disciplina militar, además de nuestra puntualidad por vivir a unos pocos pasos  de las aulas. Que una clase esté formada por sólo 25 estudiantes, no solo nos hace sentir muy afortunados, sino que además permite un mayor rendimiento y productividad de éstas.

Horarios:

Estar bajo un régimen militar significa estar siempre en perfecto estado de policía, ser disciplinado, dar ejemplo, cumplir órdenes además de tus obligaciones y, por supuesto seguir un horario. A continuación se resume dicho horario: nada más levantarnos, lo primero que hacemos es uniformarnos perfectamente para formar e hizar bandera a las 8:00, seguido de ir a desayunar en formación, a tiempo de comenzar las clases a las 8:30. Se desarrollan entonces 4 clases, todas ellas asignaturas de medicina con sus descansos correspondientes. Hasta que a las 12:50 tenemos una asignatura militar, que en nuestro caso puede ser: orden cerrado, formación física, formación militar específica o instrucción. Entonces tenemos una hora para comer (al igual que el desayuno, obligatorio), y ya a partir de las 15:00 en ocasiones hay prácticas, inglés o simplemente tiempo libre. Siendo a las 17:30 la siguiente formación, a partir de la cual ya puedes salir. A las 20:00 es la cena, la única comida opcional; y siendo las dos últimas formaciones del día a las 21:00 y 23:00. Una vez que formes significa que ya no puedes salir de la academia, además de comenzar “silencio” a las 23:00, el cual se mantiene hasta las 8:00 del día siguiente (bandera).

Los fines de semana son totalmente diferentes. Dispones de un listado que has debido rellenar durante la semana, en el cual decides qué hacer con tus comidas y pernoctas. Los horarios de comida (voluntarios) son: desayuno 8:30-9:30, almuerzo 13:30-14:30, y cena 20:00-21:00. Además, si has decidido dormir en la residencia militar, la última formación tiene lugar a las 2:00 a.m. (viernes y sábado) y 00:00 a.m. (domingo).

Hay mucho más que contar, pero de momento solo añadir que la ventaja de las posteriores promociones es que cuentan con la posibilidad de hablar con los futuros médicos militares de esta innovadora propuesta. Para cualquier duda o curiosidad estamos aquí, siempre abiertos a compartir lo que esta oportunidad significa para nosotros. Y dispuestos a motivar a todos aquellos que dudan o no se deciden. Mucho ánimo, todo esfuerzo tiene su recompensa.

Dama Cadete María Carreño Felices.

Las Damas y Caballeros cadetes de 2º curso embarcan en el Juan Carlos I

 

Del día 20 al 27 de junio las Damas y Caballeros cadetes de segundo curso  embarcaron en el LHD Juan Carlos I donde, junto con Aspirantes y Guardiamarinas de la ENM, pudieron realizar ejercicios de seguridad interior, bajas masivas, ejercicios con aeronaves y desembarco en playa, así como asistencia a distintas conferencias y realización guardias junto con el personal del hospital de a bordo.

   

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